
La guerra a Rusia
La guerra secreta contra la Rusia de Putin tomó forma durante el periodo 2003 – 2004, es decir, después de Irak, vino el asunto Yukos, tras la expulsión de Voloshin y Kasianov – Estados Unidos se embarcó de nuevo en la carrera de una Guerra Fría y la derrota de Rusia. Los líderes políticos americanos se dieron cuenta de que el enfrentamiento bélico y geopolítico empleado contra la Rusia de Yeltsin en la década de 1990, hecha a base de acuerdos entre las élites de EE.UU. republicanas y los demócratas, “La Familia”, y empleados con Yeltsin, sus compinches y el ejército ruso sería un auténtico fracaso con Putin en la sede presidencial. La esencia de los acuerdos: Rusia convertiéndose en un socio menor de los Estados Unidos con las materias primas del país incluidas en el paquete del acuerdo global, a cambio de la «estabilización» del país. Pero Putin, resultó ser un comandante hábil y un negociador implacable, logrando burlar a los americanos al negarse a apoyar su ataque a Irak, mientras jugaba a un inteligente juego de pragmatismo, y actuación flexible pero equilibrada entre Bush y el duopolio franco-alemán de Schroeder – Chirac. En política interna el presidente comenzó el ataque contra Khodorkovsky-Yukos y sus partidarios occidentales y allanó el camino para la eliminación de los hombres de Yeltsin, Voloshin y Kasianov, a los que “Única Compañía Mundial SA” los tenía metidos en el bote.
El último intento para desalojar a Putin y cambiar la base de poder al control de los políticos occidentales siguiendo el “patrón Yeltsin” se llevó a cabo en el verano de 2003. En ese momento, el gobierno de EE.UU. insistió en la retirada gradual de las tropas rusas y los guardias fronterizos de Tayikistán, a esta situación le prosiguieron los golpes militares “naranjas” en Georgia, Adjaria y en Ucrania, así como el golpe de estado de facto de Abjasia y Kirguistán. A esto, a su vez, también le siguió al poco tiempo la provocación sangrienta de Beslán. El denominador común detrás de todos estos intentos de desestabilización fueron las maniobras del Lejano Oeste a través de sus patrocinadores occidentales y de Oriente Medio. En Georgia y Adjaria – Butkevicius, Ucrania – Filin y Lihvintsev y en Kirguistán, Andijan y Abjasia – Saidov, que también estuvo detrás del acuerdo de la CIA para asesinar al terrorista Abu Walid, que por órdenes sauditas tenía previsto trasladarse en secreto a Irak desde Chechenia. Además, con el inicio de la construcción del oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan, la estrategia de tensión a lo largo del perímetro meridional de la antigua Unión Soviética se convirtió en el punto de confluencia de los Estados Unidos y sus aliados. Rusia tuvo que ser expulsada de su área natural de influencia a fin de garantizar el suministro de petróleo y gas natural a occidente.
Sin embargo, en diciembre de 2004, tanto los Estados Unidos como Gran Bretaña, cayeron en la cuenta de que ni sus espantosas operaciones como la toma de una escuela y el asesinato de niños en Beslán, ni revoluciones naranja, o la lucha de guerrillas en el Cáucaso del Norte desalojarían a Putin de su silla presidencial. Era necesario encontrar una nueva dirección y herramientas a aplicar con el fin de subyugar a Rusia.
Igor Sechin

Se decidió entonces que Putin tenía que ser eliminado desde dentro, por personas cercanas a él, a través de una estrategia de tensión / chantaje de participantes clave en torno al Presidente. Sus ojos se posaron sobre Igor Sechin. Sechin, ex agente de la KGB y uno de los más conservadores consejeros de Putin fue uno de sus amigos más cercanos y al mismo tiempo también líder de la facción de Siloviki, un grupo de presión nacionalista de antiguos miembros de los servicios de seguridad.
Continúa leyendo »