Política Internacional
El 7 de Junio de 2009 leí en el Herald Sun, un periódico australiano, una de las más increíbles historias que se hayan ocultado jamás a las portadas de la prensa estadounidense. Esta información concluyó varias líneas de investigación en las que había estado trabajando durante casi cinco años.
La esencia de la historia no era difícil de captar ni siquiera para la masa de lectores semi-incultos, poco acostumbrados a la complejidad de los movimientos de la política profunda.
“Hasta 20 misiles Kh-55 con capacidad nuclear (X-55/AS-15A “Kent”), con un alcance de 3.000 km y cuatro cabezas nucleares de 200 kilotoneladas han sido robadas por un turbio grupo de antiguos oficiales de los servicios de inteligencia en Rusia y Ucrania”. (Nota del autor: este misil puede usarse para ataques nucleares y su venta viola sin duda los tratados internacionales en vigor acerca de la no proliferación de la tecnología de misiles y armas de destrucción masiva).
“La correspondencia hallada revela que el grupo (Far West LLC) utilizó un contrato y certificado de usuario final falsos con el proveedor estatal de armamento de Rusia y con la compañía Ukrspetseksport, la agencia exportadora de armamento de Ucrania para cerrar la venta de las armas, que oficialmente se catalogaron como destruidas… los socios de Far West, todos ellos antiguos agentes militares de inteligencia, mantenían contacto cercano con personalidades de antaño del mundo militar y grupos mafiosos en Rusia y sus periferias”.
“Sacaron los misiles de Ucrania y los transportaron a Chipre bajo los auspicios de una compañía llamada SH Heritage Holdings. Los misiles fueron empaquetados y marcados como “componentes de turbina” destinados a la industria petrolífera iraní.
“Seis de esos misiles y dos cabezas nucleares fueron entonces supuestamente llevados a Irán con el consentimiento de los servicios secretos de este país. Seis misiles más y otras dos cabezas nucleares fueron enviados a China. Estos arreglos fueron valorados en más de 126 millones de dólares”.
“Este video grabado por mi de forma oculta 16 de febrero, 2010 es el único video disponible de Victor Bout en el último año. Después de demasiados intentos por parte de los medios de masa en pintar a BOUT como la encarnación del mal, decidimos no hacer más entrevistas, al menos que estén aprobados por mi. Cientos de medios de comunicación del mundo entero, llevaban semanas intentando convencernos que le querían a Bout y estaban dispuestos a presentar la imagen de un “equilibrado y honesto” Victor.

Mi única petición a los medios como NY Times, Washington Post, Wall Street Journal, Times of London, Los Angeles Times, Chicago Tribune, revista Time, revista Newsweek era que después de hacerle la entrevista, pudiésemos leer la versión final antes de publicarlo para corregir errores gordos de bulto. Como ejemplo, siempre puse el mismo ejemplo:
Pregunta de algún medio: “Victor, ¿Conoces a Usama bin Laden?”
Respuesta Victor Bout: “No le conzco ni jamás pudiera tener algún trato con este tipo:”
Hashim Thaci – ¿Faro de la Democracia o la Criatura del Crimen Organizado?

La semana pasada, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dio a conocer que la independencia de Kosovo “no violó el Derecho Internacional.” Estados Unidos no ha tardado en respaldar la sentencia de la Corte Internacional. En un mensaje dirigido a Belgrado, dijo que “ha llegado el momento de que Europa se una tras un futuro común.” El portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley, en la primera reacción oficial de la Administración de Barack Obama declaró que “La sentencia de la CIJ afirma firmemente que la declaración de independencia de Kosovo es legal, un veredicto que nosotros respaldamos. Ahora ha llegado el momento de que Europa se una tras un futuro común.”
Shelley Ann Clark: Me gustaría volver a hablar del segundo documento “amañado” que se entregó a las Provincias. Siguiendo las directrices de Germain Denis, yo creaba una copia, hacía las modificaciones adecuadas en el disco duro de mi ordenador además de modificar el disco de la sala principal de O’Connor, 50. Una vez hecho esto, entonces hacía diez copias para diez informes. Los diez informes eran numerados porque tenía que estar segura de a donde iba a parar cada libro en caso de que alguno se perdiera.

Así que fueron numerados del uno al diez; Alberta tenía el número 1; Manitoba, el número 2; Saskatchewan, el número 3, etc. A pesar de la presión que ejercieran sobre mí la Oficina del Primer Ministro, la Oficina del Consejo Privado o los encargados de Relaciones Federales Provinciales –y me habían advertido de que habría una presión excesiva y quejas de los Premieres por no recibir sus informes varias horas antes de las reuniones informativas–, me ordenaron que no entregara los informes sino literalmente minutos antes de que comenzaran las reuniones informativas. Al final de cada reunión, Germain Denis recogía él mismo los informes o, si no lo hacía, me llamaban y cuanto abandonaban la sala yo iba y los recogía, para devolverlos y guardarlos en la caja fuerte de Denis.
Kealey: Simmonds –comisionado de la Real Policía Montada de Canadá y un hombre honorable– no era el tipo de comisionado de policía que Mulroney necesitaba. Porque Mulroney estaba autorizado para destruir el país y para destruir el país tenía que recaudar un fondo para financiar la separación de Quebec. Como sabemos, nombró a su amigo Lucien Bouchard para dirigir el proyecto: agregando una comisión del cinco por ciento a los contratos y poniendo a su equipo a salvo de la policía para que pudieran traficar con drogas, el fondo creció hasta tal punto que cuando dejó el poder había dinero suficiente para seguir jugando el juego desde la sombra.

Lo que tenemos hoy es el plan de Mulroney: un Partido Nacional de verdad, los Liberales, con el político más odiado de Quebec, Jean Chretien, a la cabeza. Después está Lucien Bouchard, que dirige la “oposición oficial” con el mayor bloque de separatistas que se haya visto nunca, y por último está Preston Manning, dirigente del Partido Reformista –una panda que dice, “nos vamos” y otros que responden, “iros a la porra”–.




