Artículo publicado en el diario El Norte de Castilla.
(Foto: Jesús Signes)
«Puedo parecer un conspiranoico, pero no lo soy. Solo investigo». Así se presenta Daniel Estulin (Vilna, 1966), ex agente de contraespionaje del KGB que ahora se gana la vida desvelando tramas muy oscuras, casi negras, como la del secreto Club Bilderberg. Ha encontrado otra veta en Wilkileaks. Asegura Estulin que cuando estaba a sueldo del espionaje ruso ya investigó a Jullian Assange, cara visible de la organización que incomoda a poderes globales con sus filtraciones. En los ochenta Assange era miembro de Kaos, la más temible organización de hackers. En ‘Desmontando Wikileaks’ (Bronce) asegura Estulin que Assange tiene muchas razones para ocultar su pasado y que miente compulsivamente.
Según él, es víctima de un antiguo y requetesecreto programa de lavado de cerebros pergeñado para la inteligencia estadounidense.
El activista australiano es, según él, un pelele «una marioneta cuyos hilos maneja la CIA, que, por cierto, también está detrás de Google».
«Todo lo que cuento son mentiras hasta que el lector las contraste, pero todo es demostrable», desafía Estulin a su interlocutor. Luego ametralla con una cadena de argumentos recordando en qué página de su libro lo desarrolla. «El consejo de Administración de Wiki está formado por disidentes chinos con vínculos con la CIA, como Wang Youcai y Xyao Quiang». «Google es una creación de la CIA a través de Ben Laurie, siniestro personaje que aun trabaja en el gigante informático, que fue creado a través de una empresa suya, In-Q-Tel, que es a su vez una tapadera de la NSA, la mayor agencia de espionaje estadounidense». «Las dos mujeres que denunciaron a Assange por violación también están conectadas con la CIA».



