Shelley Ann Clark: Me gustaría volver a hablar del segundo documento “amañado” que se entregó a las Provincias. Siguiendo las directrices de Germain Denis, yo creaba una copia, hacía las modificaciones adecuadas en el disco duro de mi ordenador además de modificar el disco de la sala principal de O’Connor, 50. Una vez hecho esto, entonces hacía diez copias para diez informes. Los diez informes eran numerados porque tenía que estar segura de a donde iba a parar cada libro en caso de que alguno se perdiera.

Así que fueron numerados del uno al diez; Alberta tenía el número 1; Manitoba, el número 2; Saskatchewan, el número 3, etc. A pesar de la presión que ejercieran sobre mí la Oficina del Primer Ministro, la Oficina del Consejo Privado o los encargados de Relaciones Federales Provinciales –y me habían advertido de que habría una presión excesiva y quejas de los Premieres por no recibir sus informes varias horas antes de las reuniones informativas–, me ordenaron que no entregara los informes sino literalmente minutos antes de que comenzaran las reuniones informativas. Al final de cada reunión, Germain Denis recogía él mismo los informes o, si no lo hacía, me llamaban y cuanto abandonaban la sala yo iba y los recogía, para devolverlos y guardarlos en la caja fuerte de Denis.



