Independencia Cataluña
Shelley Ann Clark: Me gustaría volver a hablar del segundo documento “amañado” que se entregó a las Provincias. Siguiendo las directrices de Germain Denis, yo creaba una copia, hacía las modificaciones adecuadas en el disco duro de mi ordenador además de modificar el disco de la sala principal de O’Connor, 50. Una vez hecho esto, entonces hacía diez copias para diez informes. Los diez informes eran numerados porque tenía que estar segura de a donde iba a parar cada libro en caso de que alguno se perdiera.

Así que fueron numerados del uno al diez; Alberta tenía el número 1; Manitoba, el número 2; Saskatchewan, el número 3, etc. A pesar de la presión que ejercieran sobre mí la Oficina del Primer Ministro, la Oficina del Consejo Privado o los encargados de Relaciones Federales Provinciales –y me habían advertido de que habría una presión excesiva y quejas de los Premieres por no recibir sus informes varias horas antes de las reuniones informativas–, me ordenaron que no entregara los informes sino literalmente minutos antes de que comenzaran las reuniones informativas. Al final de cada reunión, Germain Denis recogía él mismo los informes o, si no lo hacía, me llamaban y cuanto abandonaban la sala yo iba y los recogía, para devolverlos y guardarlos en la caja fuerte de Denis.
Kealey: Simmonds –comisionado de la Real Policía Montada de Canadá y un hombre honorable– no era el tipo de comisionado de policía que Mulroney necesitaba. Porque Mulroney estaba autorizado para destruir el país y para destruir el país tenía que recaudar un fondo para financiar la separación de Quebec. Como sabemos, nombró a su amigo Lucien Bouchard para dirigir el proyecto: agregando una comisión del cinco por ciento a los contratos y poniendo a su equipo a salvo de la policía para que pudieran traficar con drogas, el fondo creció hasta tal punto que cuando dejó el poder había dinero suficiente para seguir jugando el juego desde la sombra.

Lo que tenemos hoy es el plan de Mulroney: un Partido Nacional de verdad, los Liberales, con el político más odiado de Quebec, Jean Chretien, a la cabeza. Después está Lucien Bouchard, que dirige la “oposición oficial” con el mayor bloque de separatistas que se haya visto nunca, y por último está Preston Manning, dirigente del Partido Reformista –una panda que dice, “nos vamos” y otros que responden, “iros a la porra”–.
LA INTEGRACIÓN DE CANADÁ Y LOS ESTADOS UNIDOS
Kealey: Trama de una película: la acción tiene lugar a principios de los años 60. Dag Hammerskjold, el Secretario General de las Naciones Unidas, vuela entre países sobre la parte meridional del continente africano. Ha estado resolviendo disputas fronterizas causadas por la competencia en el acceso a depósitos minerales.

De repente, dos aviones de combate se acercan al avión de Naciones Unidas y, sin advertencia, lo derriban con misiles. Al día siguiente, la prensa mundial describe el acontecimiento como “un accidente”. (Aclaración: según las páginas web de las Naciones Unidas y del Premio Nóbel podemos leer lo siguiente: “su última crisis llegó en septiembre de 1961, cuando, al llegar a Leopoldville para hablar de los detalles de la ayuda de las Naciones Unidas al gobierno congoleño, se enteró de que habían estallado hostilidades entre tropas Katanga y las fuerzas no combatientes de las Naciones Unidas. Unos días más tarde, en un esfuerzo por asegurar un alto el fuego, se marchó en avión para reunirse personalmente con el presidente Tshombe de Katanga. En algún momento de la noche del 17-18 de septiembre, el Secretario General y las quince personas que le acompañaban fallecieron cuando su avión se estrelló cerca de la frontera entre Katanga y Rodesia del Norte. No se conocen todos los detalles del accidente. Para saber la verdad de la historia verdadera, siga leyendo esta entrevista, por favor).
En las últimas dos semanas, ante “El Estatut”, la independencia de Cataluña y la falta de liderazgo tanto por parte del gobierno como de la oposición muchas personas me preguntan si ha llegado la hora de que España, como estado nación, deje de existir. Para mí, esto es un “deja vu”. Lo he vivido de cerca en Canadá. He visto hasta las mismas pancartas que hace 15 años: el ahora “Cataluña, el siguiente estado en Europa” era “Quebec, el siguiente estado en la Unión Norteamericana”. Repito, el tema separatista de Quebec lo he vivido muy de cerca. Si no fuera por mis reportajes, los canadienses nunca hubiesen sabido que mano negra estaba detrás de las manipulaciones ideológicas, de las manifestaciones, emociones, divisiones, sobornos… que ideología estaban persiguiendo y el porqué.

(Descripción: Portada de la sección Business del diario The Toronto Star (http://es.wikipedia.org/wiki/Toronto_Star) donde se ve la lista de los asistentes a la reunión Bilderberg 1996. Sí, vuestra Reina está. Esta familia es la hostia. Se apuntan a todos los triunfos ajenos, desde fútbol hasta tenis y meten sus narices en todas las más sucias conspiraciones del mundo. A propósito, no solamente la Reina sabía lo de la separación de Quebec, además en la reunión de 1996 hablaron de la guerra de Kosovo. Como ya he demostrado muchas veces, la guerra de Kosovo tenía dos objetivos: 1) Abrir el paso de la droga de Kosovo a Europa (el paso más corto geográficamente) y 2) instalar el primer narco-estado en Europa. ¿Injurias a la Corona? ¿Dónde está el Fiscal General del Estado?. Quiero que me demanden. Un aviso: existe una gran diferencia entre el paleto y analfabeto alcalde de Puerto Real y Daniel Estulin).



