Entre las miles de páginas de documentación que hemos acumulado a lo largo de once años de investigación, se encuentran varias entrevistas con las personas que participaron de forma activa en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Su papel a la hora de desenmascarar la trama sucia ha sido fundamental y nos ayudó a parar en seco los planes de la élite que pretendía desmantelar Canadá y hacerse con su recurso natural más importante: el agua.
Entrevista 1
Esta entrevista se hizo con Shelley Ann Clark*. La señora Clark tuvo un papel fundamental en las negociaciones de Comercio Libre de 1987/1988 en las que se trocó en secreto el futuro de Canadá.
*Los lectores que conozcan la Hoja de Ruta de Puesta en Práctica (Implementation Steps Chart, como es conocida en inglés) que Shelley Ann Clark (implicada al más alto nivel en las negociaciones del Acuerdo de Libre Comercio entre Canadá y Estados Unidos) reproducida de memoria, detallando los pasos que llevaron al compromiso para la construcción del Grand Canal y, en última instancia, a la Unión Continental, recordarán que predijo la admisión como banco de American Express en Canadá, para manejar la financiación del inmenso proyecto Grand Canal. Pues bien, este paso ya es un hecho en Canadá.

Elenco de personajes: los protagonistas
GLEN KEALEY: es el antiguo agente comercial de la ciudad de Hull (Quebec) que descubrió el sistema de crimen organizado y corrupción controlado por el gobierno del anterior Primer Ministro Mulroney, con la complicidad de la Real Policía Montada Canadiense, la Fuerza Nacional de Policía de Canadá y el sistema judicial.
En 1986, el Ministro de Obras Públicas Rock LaSalle le pidió dinero a Glen Kealey a cambio del apoyo del gobierno para su proyecto; le pidió el pago de una comisión del 5% de todas las contribuciones del gobierno, además de un pago inicial de 5.000 dólares. Al investigar el asunto, Kealey encontró pruebas de la existencia de un enorme plan de sobornos y comisiones ilegales manejado y controlado directamente por la Oficina del Primer Ministro y una estrecha colaboración entre los Tories, los medios de comunicación y la policía. Kealey consiguió llevar ante los tribunales a 16 personas, incluyendo miembros del gobierno y de la Real Policía Montada del Canadá, acusados de prevaricación.




