Atentados
Perdonen por el retraso con el artículo sobre Lockerbie. Con los medios de comunicación como siempre, haciendo el tonto en los temas más candentes de la actualidad, nuestra página demuestra una y otra vez que no tenemos rival en la información de primerísimo nivel relacionado con geo-politica mundial.
Daniel Estulin

Una investigación de más de tres años llevada a cabo por la Comisión de Investigación de Casos Criminales de Escocia (Scottish Criminal Cases Review Commission, por su nombre en inglés) pone en duda la responsabilidad de Abdelbaset Ali Mohmed al-Megrahi en el atentado terrorista contra aerolíneas Pan Am 103 del 21 diciembre de 1988 que explotó a 9,000 metros de altura sobre el pueblecito escocés de Lockerbie, y mató a 270 pasajeros a bordo.
Libia pagó 2.7 mil millones de dólares a las víctimas del aquel atentado, aunque jamás reconoció su responsabilidad. Si los libios no son los responsables, entonces, ¿quién está por detrás del peor atentado terrorista en la historia de Gran Bretaña? Una de las teorías que está barajando la defensa está relacionada con Khalid Jafaar, un pasajero libanés que viajaba en el Pan Am 103, quien está vinculado al grupo Islámico Hezbolá. Jafaar era un camello de droga que, sin saberlo, llevó un maletín cargado de explosivos en el avión.
De hecho, Libia ni estaba ni está vinculada al atentado. Los principales protagonistas del Pan Am 103 crimen son el negocio mundial de la droga, la CIA, Siria, los carteles colombianos y Monzer AlKassar, por aquel entonces el mayor traficante de armas del mundo.
La operación, con el código clave de “Khourah,” se trataba de traslado “controlado” de heroína desde el Valle de Bekaa en Líbano a los Estados Unidos a bordo del Pan Am 103. En un vuelo controlado, una agencia gubernamental de seguridad permite y monitoriza el envío de un cargamento de drogas de contrabando con el objetivo de capturar a los peces gordos de la organización criminal delictiva.
Primero, los antecedentes del atentado de Oklahoma City. Según los medios de comunicación, la versión oficial del atentado es el siguiente:
A las 9:02 de la mañana del miércoles 19 de abril de 1995, en la calle frente al Edificio Federal Alfred P. Murrah, un camión alquilado de la firma Ryder, con una carga de alrededor de 2.300 kg de explosivos caseros detonó. La bomba estaba compuesta de Nitrato Amónico mezclado con combustible y nitro metano, un combustible altamente volátil; a esta mezcla se le conoce comúnmente como ANFO (por sus siglas en inglés: Amonium Nitrate and Fuel Oil).

90 minutos después de la explosión Timothy McVeigh, un veterano de la primera Guerra del Golfo, fue arrestado mientras viajaba hacia el norte fuera de Oklahoma City por conducir sin matrícula de circulación. En el juicio de McVeigh, el gobierno estadounidense declaró que la motivación del atentado fue vengar la tragedia de Ruby Ridge (1992) y la masacre de los Davidianos en Waco (1993). En ambos casos, McVeigh culpaba a los agentes federales del Gobierno de las muertes violentas que allí se produjeron.
En el mundo de espionaje militar, lo primero que te enseñan es la capacidad de observación. Te enseñan a fiarte de lo que ves, procesarlo basado en información comprobable, descartar ruido innecesario del fondo, hacer deducciones basadas en lógica y sentido común, hacer cálculos logarítmicos para calcular probabilidades de los hechos. Por ejemplo, si veo a una persona desconocida en Roma en la calle A a las 8:45 de la mañana y, me vuelo a encontrarse con él otra vez a las 13:12 de la tarde a 4.8 kilómetros de nuestro primer encuentro, ¿Qué probabilidades hay que el segundo encuentros fuera fruto de azar? Casi nula.
¿Qué tiene que ver eso con los atentados atómicos? Mucho. Muy pocas personas pueden imaginar que atentados atómicos mini nucleares en el mundo actual son bastante frecuentes. Mini nuclear, quiere decir que la potencia esta calibrada a una precisión equivalente a 0.3 a 0.1 kilotoneladas (300-100 toneladas métricas de TNT) o incluso a 0.01 kilotoneladas. Antes de lanzarse explicando las diferencias entre una bomba atómica de uranio y de plutonio, atentados de Oklahoma City, Bali, Khobar en Arabia Saudita, etc. me gustaría centrarme en algunos de los imágines como punto de partida para crear un ambiente apropiado dado que se trata de un tema espeluznante, sobre todo cuando os cuento que los verdaderos culpables en casi todos los atentados no son los terroristas sino los estados nacionales.
Otra cosa. Os pido de que antes de protestar, por favor, tomáis el tiempo necesario para pensarlo bien lo que cuento y comprobarlo.
Lo prometido es deuda. Volvemos al tema del 11 de Septiembre (9/11 – 11 S).
Muchos me han criticado a lo largo de los años sobre mi supuesto silencio en el tema de los atentados. Cualquier persona inteligente debería entender que después del 11-S, (11 de septiembre) millones de personas del mundo entero se dedicaron a investigar, gritar, discutir, insultar, protestar y, sobre todo a no escuchar. Yo siempre supe la causa del desplome de las Torres Gemelas. Pero, otra vez, entre tantas voces, la mia se hubiera perdido en el océano de tantos gritos. Ahora, con el mundo entero cansado del tema, llega el momento de ajustar las cuentas y contar la verdad.
Os dejo esta entrevista con Jack Blood, uno de los mejores y más conocidos tertulianos de radio de Estados Unidos. Una entrevista de 90 minutos en inglés que trata de mi último libro publicado en EEUU – THE SHADOW MASTERS. Hablamos del negocio de la droga, Rusia, geopolítica mundial, terrorismo internacional, Victor Bout y los atentados de Oklahoma City de hace 15 años, que por cierto han sido atentados por la CIA con bombas atómicas mini-nucleares. El día después de la entrevista, la CIA cerró el acceso a los archivos de los atentados de Oklahoma.

Me pregunto, ¿Por qué?




