Muy buen artículo éste que aparece en el blog de Russia Today en Iluminando Conciencias (RT). Dejo el enlace original para que le echen un vistazo y también lo copio más abajo.
Internet, no sólo es un medio liberador de las censuras, sino una herramienta perfecta de espionaje por parte de todos los gobiernos. Todo, absolutamente todo en el ciberespacio puede ser falsificado, desde los chats hasta documentos secretos y más. Un buen ejemplo de esto son los supuestos chats que demostraban que un tal Lamo, hacker informático, traicionó a Bradley Manning, el soldado joven que supuestamente filtró los documentos a Julian Assange.
Manning supuestamente le contó a Lamo que llegó a tener acceso a documentos terribles que demostraban la verdad terrorífica acerca de las actuaciones del gobierno americano. Lamo, supuestamente pasó los chats con Manning al gobierno y el resto es historia. O así nos lo han contado.
Los medios y el gobierno trataban la historia como si hubiese algo de fondo ahí, porque los registros de chat han salido. Pero no hemos visto ningún tipo de verificación. Y registros de chat son muy (fácil) de falsificar por las autoridades y otras personas hábiles, como con casi cualquier material digital. Aun así, Internet y todo lo que lo rodea también es una especie de prueba de cómo la gente puede ser crédula con una buena historia. Y todos los fraudes funcionan de esa manera.
Daniel Estulin
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Anonymous, Facebook y la marca de la bestia
LEYENDO ENTRE LÍNEAS
Si pensabas hasta ahora que eras libre, piensa nuevamente puesto que en realidad estás viviendo hipnotizado y aún no has abierto los ojos a lo que ocurre realmente con nuestro mundo. Primero debes reconocer que eres un esclavo y luego dejar de actuar como tal. A pesar de toda la censura que actualmente hay en el mundo, y me refiero a la libertad de información controlada por los medios de prensa mundiales, aun nos queda una instancia en donde podemos de alguna manera liberar nuestro pensamiento, tomando y compartiendo lo que necesitamos y a la vez, dando nuestra opinión. Ese sitio es Internet: el último reducto de libertad que todavía nos queda.



