
Os pongo la primera parte del reportaje sobre el caso Khodorkovsky. Les sugiero que después de leerlo, lo comparen con la basura que han escrito y vertido sobre este caso en los medios tradicionales de comunicación. Sigo sin entender cómo la gente puede seguir leyendo esa basura, sabiendo que todo lo que cuentan tiene cero que ver con la realidad.

A finales de diciembre de 2010, Mijail Khodorkovsky, el que fuera una vez el hombre más rico de Rusia, fue declarado culpable de robo y blanqueo de capital, un veredicto que probablemente mantendrá al ex magnate del petróleo entre rejas por otra década.
En Occidente, nos han contado el cuento de hadas de que es un amante de la libertad, y que el bueno de Khodorkovsky está siendo castigado por el malvado Primer Ministro Putin por desafiar, de algún modo, al poder económico y político del Kremlin financiando los partidos de la oposición en el Parlamento.
El Washington Post y el resto de la Prensa dominante occidental continuamente han aireado que los cargos contra Khodorkovsky y su co-demandado, Lebedev, son políticos, y que las acusaciones no sólo son improbables, sino absurdas.
La historia real que se esconde tras Khodorkovsky nunca ha sido contada… hasta ahora, ni tampoco las verdaderas razones que hay detrás de la actitud feroz de Putin hacia el que fuera una vez oligarca y su antiguo amigo.

En los años de seguimiento del caso, he llegado a la conclusión de que Khodorkovsky sirvió de cobertura a la Alianza anti-rusa formada por los servicios secretos estadounidenses (CIA, DIA), británicos (MI-6, MI-5 y Scotland Yard), saudíes, turcos, ucranianos, chechenos, lituanos y, parcialmente, bielorrusos, junto con mercenarios pertenecientes a compañías privadas de inteligencia que actúan por sí mismas como tapaderas de esos Gobiernos. Éstas, tienen igualmente conexiones individuales en el plano político e ideológico con la conspiración protofascista militar y política que incluyen a los neoconservadores, republicanos del ala de ultraderecha, componentes étnicos post-nazi y Likudniks. Detrás de ellos, oculto del escrutinio público, se encuentra el Movimiento Sinárquico de los Imperios, el auténtico poder que los ingenuos califican como “Fascismo”.
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