* Por favor, lean los enlaces en verde. Please, read green colored links.

Según los medios de comunicación, la administración Obama se encuentra nuevamente reevaluando cómo tendría que tratar con Hamid Karzai de Afganistán, esta vez por temor a quizás estar aplicando unos estándares legales americanos muy estrictos en el caso. Es la situación tras un verano colmado de noticias en las que Karzai continúa hallando formas de resistir los intentos de Washington de poner freno a la corrupción rampante en su gobierno. Ahora, según periodista de Washington Post Bob Woodward, los Estados Unidos poseen informes de inteligencia que muestran a Hamid Karzai en tratamiento por trastorno maníaco-depresivo y que el equipo de seguridad nacional de Obama duda de que “su estrategia en Afganistán” (sea lo que sea eso en este momento) pueda funcionar.
El tira y afloja entre Kabul y Washington se ha vuelto tan desesperado que según la reciente opinión de Dr. Charles Cogan, antiguo jefe de la CIA de Oriente Medio y Asia del Sur la situación se aproxima a un “Momento Diem”. Cogan también ha sugerido que mientras que la destitución de Diem fue una acción “terriblemente mal llevada a cabo” puede que destronar a Karzai vaya a ser más directo. Dadas las similitudes con la precaria situación americana de antaño en Vietnam invocar a Diem ha despertado más de un recuerdo tenebroso. Sin embargo, a pesar de las enormes diferencias entre las dos guerras otro parecido aún más inquietante toma forma. Hamid Karzai se encuentra en una lucha política por su vida al igual que en su día el líder de Vietnam Sur, Ngo Dinh Diem. Pero (y por mucho que suene extraño) su comportamiento contradictorio, así como el caos y la corrupción que le rodean puede que no sean un accidente. De hecho podrían ser las consecuencias exactas deseadas desde hace tiempo por su principal partidario neoconservador, director de RAND, embajador estadounidense y enviado especial a Afganistán Salmay Khalizad.



