Vistos los últimos documentos desclasificados por la CIA en cuanto a los actos ilegales de vigilancia contra los ciudadanos estadounidenses y el papel desempeñado por la agencia en los asesinatos de Ngo Dinh Diem de Vietnam, Rafael Trujillo de la Republica Dominicana, Salvador Allende de Chile y Patrice Lumumba de Congo, tanto como los atentados contra Castro, tienen un denominador común – Henry Kissinger. Uno de los documentos desclasificados demuestra que ha sido Kissinger quien dio luz verde a la invasión de Chipre por parte de Turquía.
El vínculo amistoso entre Kissinger y Turquía se convertiría más adelante en una amistad estrecha entre Kissinger y el lobby Israelí en los EEUU, sobre todo con el Comité de las Relaciones Públicas Israelí americano (AIPAC por sus siglas en inglés) y el consejo turco americano, tanto como con los individuos vinculados al partido republicano como Richard Perle, Marc Grossman y Douglas Feith. Esas relaciones salieron a la luz a raíz del despido improcedente de la traductora de la FBI, Sibel Edmonds que estaba a punto de desvelar el papel criminal del gobierno Bush en ocultar los signos claros de los atentados 11-S mucho antes de que llegaran a pasar.
¿Por qué ni una sola imagen de Sudán? ¿Dónde están los muertos? ¿Dónde los niños consumidos por el hambre, con sus huesos como cañas amenazadoras y sus barrigas infladas por los parásitos y la desnutrición? ¿Dónde las fotos de los moribundos? ¿Dónde los rostros anónimos de seres humanos agotados y un destello último de vida en la mirada? ¿Por qué nadie nos ilustra con las imágenes de esa barbarie para hacernos tomar conciencia de la tragedia remota y oculta que vive el pueblo sudanés desde hace más de veinte años, desde que llegaron al poder los islamistas radicales e impusieron su ominosa Sharía que alienta al sometimiento o al exterminio sin contemplaciones de casi el 60 por ciento de la población de raza negra?
Jose María Arenzana es uno de los mejores periodistas de España. Desde hace años escribe para el ABC Sevilla. Además, es de las personas que más ha viajado por África y de los que mejor la conoce. Él estuvo en la sede para el reparto de ayuda humanitaria al sur de Sudán (OSS), en Lokichokio, en el extremo nor-noroeste de Kenya, muy cerca del Lago Turkana. Aquello, según las palabras de Pepe, “era un nido de 'espías' políticos manejando a un cuartel entero de miembros de ONG dispuestos a alimentar a una facción del Ejército rebelde, pero también a la vez haciéndole el juego al propio Gobierno de Jartum.” De hecho, allí, en dicha base, conoció a un enviado del Gobierno de Jartum, un agente del Gobierno de los entonces todopoderosos Hassan Al-Turabi y de Omar Al-Bashir. Después de leer mí nuevo manuscrito me comentó como anécdota que disponía de los visados de las dos facciones guerrilleras – la facción de John Garang (el SPLM) y la de Riek Machar (que primero se llamó SPLM-U, y luego SPLA: o sea Soudan People Liberation Movement-United y Soudan People Liberation Army, respectivamente). Los cuales le obligaron a solicitar en sendas oficinas de Nairobi antes de trasladarme a Lokichokio. Esto es su email a mí (redactado sin las partes personales):

