En el anterior articulo de esta semana (11-S y Vreeland) explique, basado en evidencia indiscutible, hasta que grado los servicios de inteligencia (CIA, FBI) habían infiltrado y penetrado Al Qaeda. La nota escalofriante de Mike Vreeland es solo un ejemplo de esa penetración. Incluso, a través de fuentes abiertas de información se puede averiguar esa penetración. Por ejemplo, el documento de RAND del año 2001 habla de una clara y eficaz coordinación de inteligencia entre la FBI y la CIA. Los autores del estudio, Eric Larson y John Peters explican que “la capacidad de las agencias en prevenir por lo menos 7 atentados de bin Laden y Al Qaeda contra las instalaciones estadounidense tanto aquí (EEUU) como en el extranjero demuestra un nivel alto del éxito en prevención del terrorismo contra los intereses estadounidenses.” (pp. 52, 67, 68. www.rand.org/publications/MR/MR1251/)
La manipulación de los medios de comunicación es algo muy habitual no solamente en Estados Unidos sino en todos los países del mundo. Grandes medios siempre formaron parte de la elite. Como he dicho y demostrado en múltiples ocasiones en esta página, el gran papel de los medios es de ocultar la verdad en vez de arrojar la luz de la verdad sobre los hechos incontestables de la actualidad política. En países como Rusia y China, control de los medios forman parte de una dieta habitual por parte del estado. La ciudadanía no protesta demasiado porque su experiencia política (casi un siglo de comunismo) no les ha enseñada que los medios libres e independientes son el primer paso en salvaguardar la democracia.
Últimamente recibo más emails que nunca de los lectores preocupados. Muchísimas gracias a todos. Además, se nota un despertar generalizado entre todos. Muchos están cuestionando abiertamente el sistema tanto como preguntando que hacer con el dinero, donde invertirlo. Desde luego, varios lectores me han escrito diciendo que acaban de sacar sus ahorros de las cuentas de Santander. Enhorabuena. Cuando os preguntan en el banco ¿por qué?, diles porque Matias Inciarte pertenece a un grupo Nazi que se llama Club Bilderberg. La información se le llegará el mismo día.

