En las últimas dos semanas más de una docena de crimines de pedofilia vinculadas a las Iglesias han saltado a la luz otra vez en los Estados Unidos. De ninguna manera es un caso aislado del predador repugnante aprovechándose de las más débiles e inocentes. En un caso, en la ciudad de Boston, un cura se ha defendido diciendo que el niño se lo pidió. Nosotros, como seres humanos, deberíamos tratarles a estos monstruos como tales, reduciéndoles a los mecanismos descabellados alrededor de los cuales nuestra dignidad humana puede extender los límites de la verdad que ellos se niegan a tener en cuenta. El siguiente artículo se trata de entender las motivaciones de estos seres deshonrados de la Iglesia.

La historia del cristianismo comienza con un gran deslumbramiento de luz del cual el hombre sale poco a poco y a trompicones, los ojos aún cegados, para emprender el viaje hacia una explicación coherente de lo que le ha pasado. La historia de la Iglesia es la de un idealismo corrompido- la búsqueda de “una idea platónica de sí mismo”: un sueño ensalzado. Y como parece que mucho de lo que corrompe a la Iglesia está relacionado con las tentaciones de la riqueza y el poder que la rodea, ésta es una historia muy humana. 

Es una historia que toca las capas más profundas de nuestra experiencia común, tanto personal como tribal. Los hebreos nos enseñaron que la verdad no es un sustantivo abstracto, sino otra forma de nombrar a la persona, a una presencia divina dotada de perspicacia infinita y de decisión creativa.

Utilizamos las palabras para etiquetar y para ayudarnos a comprender al mundo que nos rodea. Al mismo tiempo muchas de esas palabras son como lentes borrosos: nos hacen percibir mal y por consiguiente juzgar mal el objeto que contemplamos. Como dijo acertadamente el gran jurista inglés del siglo XIX, Sir James Fitzjames Stephen, “Los seres humanos tienen una propensión casi incurable a prejuzgar todas las grandes cuestiones que les interesan a base de estampar sus prejuicios en su lenguaje”.   

Un destino es un drama espiritual. Cumplir con el destino no es una mera cuestión de sucumbir ante un especie de causalidad inexorable. Si fuera así, no existiría el pecado. Un destino puede ser quebrado o negado. Por eso no es una predestinación. De acuerdo, la palabra “destino” implica necesidad, aunque es una necesidad del espíritu. Tal y como se recoge implícitamente en palabras como “salvación” y “condenación”, la llamada al destino tiene una finalidad algo peculiar.  

La síntesis de la libertad humana y la necesidad divina puede expresarse de la siguiente forma: nuestras tentaciones, en vez de ser “circunspectas e indecisas”, deben de ser controladas y nuestros impulsos secularizados. El cristianismo es radical, aunque también es hermético. Bajo estas condiciones, la religión deja de ser entendida como una actividad soberanamente humana y se queda en manos de los que la encuentran beneficiosa, placentera o, de alguna manera, útil para ellos mismos.

El hermetismo de la Iglesia tiene muchas explicaciones. Una de ellas es la cuestión de fe. Durante siglos, la ortodoxia católica ha confiado en el Espíritu Santo para guiar la “Única, Sagrada, Católica y Apostólica Iglesia”. El origen de esa confianza es el Pentecostés, en el cual, según los Hechos de los Apóstoles, después de la muerte de Cristo el Espíritu Santo descendió sobre las cabezas de sus descorazonados seguidores en forma de alentadores “lenguas de fuego.” A lo largo de la historia este modelo del vínculo misterioso entre la Iglesia y el Espíritu Santo fortaleció a los cristianos en tiempos de persecución. Entre los católicos, estas experiencias ayudaron a reforzar la sensación de que, aunque los no-católicos pudieran despreciarles, la Iglesia les protegería, cumpliendo así su ineludible y predestinada misión en la Tierra. Con el tiempo, esta garantía divina engendró en la jerarquía una vena autoritaria: muchos obispos dejaron de sentir obligación alguna de justificar sus decisiones ante el pueblo sobre asuntos que, al fin y al cabo, serían solventados con la ayuda del Espíritu Santo.  

En otras palabras, si un pedófilo católico se acercara con sincera contrición al sacramento de confesión, se le daría no solo la absolución, sino la abundante gracia necesaria para vencer lo que le aflige al alma.

Pero ¿cómo puede la Iglesia salir indemne de la pedofilia? Es fácil. Resulta ahora que las “causas primarias” van mucha más allá de lo social y económico. Son psicológicas. Y como no hay alma que no haya padecido algún trauma psicológico, se hace aún más difícil responsabilizar de algo a alguien de la Iglesia.

En vez de mostrar contrición genuina, los que consintieron y a veces encubrieron el abuso sexual asumieron un papel que es bastante conocido en estos tiempos: el de una consumada víctima mediática. Y junto con sus loables cualidades- su inteligencia y espiritualismo- estas personas poseen también otra cualidad que es muy de nuestro tiempo: apenas tienen vergüenza.     

Entraron en la casa de Dios, sedujeron o forzaron a nuestros hijos. Luego hicieron lo que las últimas investigaciones en el tema nos han enseñado que hacen todos los pedófilos: negarlo todo y no acordarse de nada o ni siquiera tener remordimientos por sus actos deshonrosos. 

Que el Papa optara por ignorar lo innegable durante tanto tiempo no parece concordar mucho con la labor católica de atender a todo el mundo que la Iglesia profesa seguir. Además, para los que sueñan con una Iglesia más liberal, debe de resultar chocante el firme propósito del pontífice de desestimar los logros de la mayoría de los teólogos de la Iglesia en sus intentos por actualizar la doctrina moral católica. Como ha dicho un teólogo estadounidense, el Papa actual ha “creado un desierto intelectual y lo ha llamado paz.”  

Esta ambigüedad, la distancia entre palabra y hecho, entre una moralidad piadosa y una realidad interesada, revela la incapacidad de un catolicismo ensimismado y desfasado para responder de manera eficaz al fenómeno del desangramiento de una religión por culpa de la soberbia y la prepotencia, una religión que tiene delante de sí la terrible amenaza de una revolución desde dentro que podría hacer saltar por los aires al viejo orden.

El perdón del Vaticano es el de los dictadores laicos, cuyas leyes arbitrarias no sirven más que como una demostración del poder.

La estructura actual de la Iglesia está copada por funcionarios intransigentes del Vaticano que siguen atrincherados en un concepto pre-copernicano del universo y, detrás de todo, yace el temor obsesivo al hedonismo- ejemplificado en el sexo- lo que sigue obsesionando a mucho prelados y teólogos cercanos a círculo de Roma. Por lo visto, detrás de esa intransigencia de Roma se esconde el empeño en regresar a la idea del Papa como testigo cristiano omni-competente, en la línea de los dos últimos pontífices preconciliares Pío XI y Pío XII. Está convicción se basa en la suposición de que la religión es sobre todo el repositorio de la verdad divina, que seguir y practicar según las pautas explícitas de romana, en vez de ser una experiencia basada en la fe y en la imitación de Cristo.    

Hoy en día hay muchos miembros del episcopado que ya no distinguen entre su poder temporal y su misión espiritual, tal es el nivel de corrupción de los valores espirituales que afrontan ahora los católicos. 

Se define el término chutzpah como una persona que asesina a sus padres y luego exige clemencia al tribunal sobre la base de que ya es huérfano. Eso pretende ser un chiste. Aunque es un chiste peligroso. Nuestra obsesión por el bienestar psíquico del culpable nos deja filosóficamente indefensos ante el crimen. Estoy convencido de que, mientras el Papa y la jerarquía eclesiástica sigan atrapados en una “estructura de engaño”, mientras el culpable no sea más que otra víctima, la justicia es imposible.   

Las implicaciones modernas de la comprensión compasiva conllevan otros requisitos mucho más exigentes. La igualdad es uno de ellos; no se puede sacrificar a nadie porque sí. Por supuesto que los destinos que corren las personas les hacen no iguales, sino incomparables; la igualdad es una medida aunque la dignidad es inmensurable. La fe no hace distinciones y las distinciones creadas por costumbre o ambición son precarias ante Dios.   

Cada uno tiene que seguir lo que le dicta su conciencia- aunque eso no sea exactamente acorde con la prescripción papal- sobre todo cuando dicha conciencia ha sido adquirida con la ayuda de confesores prudentes y comprensivos que tienen su lugar en la historia.

La posteridad es la acumulación de vida y pérdida. Injustamente, quizás, se ha olvidado por igual de pecados y de virtudes. Se olvida de todo- todo excepto los poemas mismos. Los poemas permanecen, junto a unas historias reales increíblemente tristes, para recordarnos el momento en el que Dios infringió las reglas.

 

7 Comentarios a “Si éste es un Dios”

Comentarios (7)
  1. Somos muchos los cristianos que no creemos en la cita fundacional: “Tu est Petrus”. Afortunadamente ser creyente no tiene por qué ser sinónimo de pertenecer a una iglesia.

    Se atribuyen estas palabras a Jesús:
    “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.”

  2. Perdón por la errata, en latín correcto “Tu es Petrus”

  3. El problema de todo esto es que hay muchas personas (llámese jerarquía), dentro de La Iglesia que se creen verdaderamente representantes de Dios en la tierra y utilizan ese supuesto poder en su propio beneficio. Es un problema verdaderamente psicológico que lo sufren personas inocentes. Afortunadamente, Dios no tiene nada que ver con esa iglesia. Es mucho más grande.No sólo dentro de la Iglesia católica hay salvación, sino,dentro de Dios. Por favor no confundamos los términos. Gracias Daniel.

  4. No sé porqué se da por hecho que la iglesia católica es la casa de Dios, el Papa representante, etc…
    Se han erigido ellos mismos y ellos han creado esas costumbres, sin poder demostrar lo contrario, asustando a la gente con el infierno para estar a sus pies.
    Dios nos dió el uso del bien y el mal y somos responsables de nuestros actos, y no vale echarle la culpa a El de lo malo que nosotros mismos hemos provocado, ahora sufrimos las consecuencias.
    Gracias.

  5. El motivo de este escrito es defender la libertad humana y el acto de educar al ser humano.
    EDUCAR: Proviene del latín educare que significa “provocar que fluya el talento que uno lleva dentro”.
    ACOCTRINAR: Instruir e inculcar determinadas creencias o ideas a una o varias personas.
    BURBUJA – RELIGIÓN – EDUCACIÓN.
    Primero deberiamos entender, como, seres humanos que nacen en el poder, nos ven a nosotros, los otros seres humanos que nacemos en el pueblo.
    Los hijos de los banqueros, grandes empresarios, políticos, aristócratas, la casa real….etc, envian a sus hijos, que aún son seres humanos, a colegios de élite, es decir, “sus” colegios, para no mezclarse con el pueblo. Cuando estos niños llegan a esos colegios, les empiezan a adoctrinar y a encaminar hacia dos enseñanzas concretas:

  6. Dios no es culpable de que exista gentuza pervertidora de menores, asesinos, ladrones, etc. Tampoco los niños y victimas son culpables ni se merecen que les ocurra semejantes cosas. Somos conscientes de nuestros actos y responsables de ellos, para lo bueno y lo malo. Es lo que tiene este sistema de cosas y los amos del mundo.
    Pero la les queda poco a quienes se creen los amos. Chao

  7. Estulin, no te ofendas, tu mismo tienes formateo mental, la secta romano-papana no es Iglesia, mientras la nombres así no la podrás separar de la verdadera doctrina de Jesús de las abominaciones pues cuando lees en La Palabra “Iglesia” ya tienes en tu mente esa burda imitación de Satanás. La Iglesia es solo y exclusivamente de redimidos, no tiene mas Santo Padre que el Altísimo, no tiene mas Vicario que el Espíritu Santo, no tiene mas Sumo Pontífice que CristoJesus que Vive y Reina, NO esta dividida en “consagrados” y ¿no consagrados? ni tiene por líder a un hombre disfrazado de sacerdote que ostenta los Títulos de Dios, la PAPANA es una secta “cristianizadora” de fetichistas con sus fetiches (los que puede acomodar) Maria NO es una “La Virgen” romana que se anda apareciendo, ella solo FUE madre de Jesús como rol humano, Jesús JAMAS le llamó madre ni el ni los apóstoles le llamaron JAMAS después de parir, virgen y mucho menos “La Virgen” la virginidad es un estado no un titulo, Dios no necesita una “La Virgen” romana para nada, Jeus Es quien Es aunque hubiese venido de una burra, Jesus Es quien Es no por Maria.

    El Plan de Dios NO se comprende sin El Espiritu, pero te puedo adelantar algo de que se trata.
    En Primer lugar Elohim es, el Padre y el Hijo y El Espiritu Santo, una analogía BURDA seria el huevo, un huevo es, la clara y la yema y la cascara, si retiras una de ellas sigue siendo huevo y lo que retiraste viene a ser “la” del huevo… es por esto que Elohim (Dios) que no es como Dios greco-romano ni como semejanza a imaginación de hombre, envia al Hijo (un Ser de Elohim) en condición de hombre (el Vervo estaba con Elohim y era Elohim) y se hizo hombre para nacer vivir y morir como hombre pero sin merecerlo, tomó el lugar voluntariamente para saldar la Justicia y así luego de estar las cuentas niveladas proceder a RESTAURAR al hombre a lo que debía ser en un principio y mas, ya que esto termina con cuerpo a Su semejanza osea GLORIFICADO apto para la nueva tierra nuevo cielo bajo su Reinado y esto es por supuesto, voluntario, nadie te puede obligar a anhelar tu restauración al Propósito de Dios. por eso te insisto que Dios ni Jeus (una de sus tres Majestades) no son catolico-romanos ni de otra secta, tampoco existe la sucesión de Pedro, los ministros son levantados de entre los redimidos por Dios para edificación como dice en Su Palabra… ahora me preguntaras ¿cual es la verdadera Iglesia? pues siento que te decepcionare en la respuesta que espera tu carne… La Verdadera Iglesia es de redimidos de todos los tiempos por el Evangelio de Cristo, osea, quienes creyeron Justa la obra de Dios y se arrepienten en anhelo de la Salvación, Limpieza y restauración al saber de su condición frente al Creador y solo cada persona frente al Evangelio puede tomar esta decisión, no hay sacerdote ni disfraz ni pastor ni ¿ostia? que valga, depues de haber orado en sincero reconocimiento y aceptación, sumergirse en aguas en obediencia como exteriorización del pacto que se hace, simbolizando la muerte de la vieja criatura y el nacimiento de la nueva criatura, ¿parece locura? Pero Dios Es todo Poderoso, si dudas te invito a ver en youtube los milagros de Nigeria, también puedes ver la profesión de FE que el pastor predica… Dios es bueno y sigue dando señales atraves de sus ministros.

    Te dejo el versículo clave del Evangelio, esta en ti creerle a Jesús o no… pero ya no podrás decir que nadie te avisó o poner como excusa a las religiones, Dios Es Dios no es religión y Su Evangelio ya fue anunciado y pronto sera anunciado en todo el mundo y será el fin.

    6 “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.”
    7 “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez.”
    8 “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, mas no sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

    En la carne es imposible discernir a La Iglesia (los apartados) por eso Jesús no manda buscar ninguna Iglesia sino que TU debes ser Iglesia (apartado) por tu voluntad.

    Se escucha/lee el Evangelio, uno se arrepiente, luego se sumerge en aguas y LUEGO con discernimiento, es que uno se congrega o trabaja en Su Obra con mas Iglesia… como al principio, sin sacerdotes, sucesores o iluminados ni la “Santa Madre” que parió a la “La Virgen” romana …

    Dios es Uno, el que se ha revelado, El Padre y el Hijo y El Espíritu Santo y no hay otro.

    El mundo solo puede ser correctamente comprendido desde la perspectiva bíblica y NO La Biblia desde la perspectiva del mundo, las palabras deben ser conocidas en su uso original y su contexto y no por el diccionario de ninguna academia, un ejemplo es la palabra “bautismo” el bautismo Cristiano es el sumergirse un arrepentido, no un ritual para “quitar el pecado original” con magia papana a un bebe ni para ingresar a una “Iglesia”…
    El ser humano sin una Ley Moral Suprema, a la que todo hombre debe anhelar ser restaurado por El, aunque no le guste o aunque le guste mas lo que Dios marca como inmoral, sin esa Ley, el mundo esta perdido porque no hay mas que una verdad, la tomas o la dejas, pero la mentira mentira es y en el cielo NO habrá rebelión…
    .
    Dios te bendice en Su Palabra.

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