En diciembre de 1980, Felipe González, el encargado oficial por parte del Club de Roma para El Salvador, volaba a Washington para atender la reunión de Club de Roma donde estaba previsto tratar el tema preocupante para los Bilderbergers y sus aliados de la elección del conservador Reagan como Presidente de los EEUU. Antes de llegar a Washington, González paró un rato en Cuba para un encuentro secreto con Castro. Presente en la reunión de González-Castro era el guerrillero de la izquierdo, Guillermo Ungo, controlado por el Instituto para Estudios Políticos (IPS), el brazo izquierdo más notorio de Bilderberg. Ungo fue controlado por un muchacho de IPS que murió en un misterioso accidente de avión mientras estaba en el camino de Washington a La Habana para también reunirse con Castro.
Recientemente, un periodista americano de ascendencia iraquí amigo mío me enseñó unas sesenta cartas que había conseguido de los prisioneros iraquíes encarcelados en la primera Guerra del Golfo. Él las leyó mientras me las iba traduciendo simultáneamente y pesó sobre mí la trascendencia del primer y trágico conflicto, más glorificado que contado honestamente en su totalidad.
El controlador personal de James A. Baker III, Secretario de Estado de Bush padre, y miembro del CFR, del Club Bilderberg y de la Comisión Trilateral era el barón Harold Anthony Caccia, el miembro más importante de la Mesa Redonda del mundo. Caccia dirige también la Venerable Orden de San Juan de Jerusalén, gestionada por la inteligencia británica MI6 y MI5. Además, Caccia fue uno de los controladores directos del presidente Kennedy, hasta que Kennedy decidió rebelarse, lo cual provocó su asesinato por el MI6. De hecho, los Caccia son una de las familias más antiguas de la Nobleza Negra, en la que el barón Caccia estaba vinculado al Chase Manhattan Bank de los Rockefeller, el Orion Bank, el Lombard-Odier Bank y el National Westminster Bank.

