Hashim Thaci – ¿Faro de la Democracia o la Criatura del Crimen Organizado?

La semana pasada, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dio a conocer que la independencia de Kosovo “no violó el Derecho Internacional.” Estados Unidos no ha tardado en respaldar la sentencia de la Corte Internacional. En un mensaje dirigido a Belgrado, dijo que “ha llegado el momento de que Europa se una tras un futuro común.” El portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley, en la primera reacción oficial de la Administración de Barack Obama declaró que “La sentencia de la CIJ afirma firmemente que la declaración de independencia de Kosovo es legal, un veredicto que nosotros respaldamos. Ahora ha llegado el momento de que Europa se una tras un futuro común.”
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Shelley Ann Clark: Me gustaría volver a hablar del segundo documento “amañado” que se entregó a las Provincias. Siguiendo las directrices de Germain Denis, yo creaba una copia, hacía las modificaciones adecuadas en el disco duro de mi ordenador además de modificar el disco de la sala principal de O’Connor, 50. Una vez hecho esto, entonces hacía diez copias para diez informes. Los diez informes eran numerados porque tenía que estar segura de a donde iba a parar cada libro en caso de que alguno se perdiera.

Así que fueron numerados del uno al diez; Alberta tenía el número 1; Manitoba, el número 2; Saskatchewan, el número 3, etc. A pesar de la presión que ejercieran sobre mí la Oficina del Primer Ministro, la Oficina del Consejo Privado o los encargados de Relaciones Federales Provinciales –y me habían advertido de que habría una presión excesiva y quejas de los Premieres por no recibir sus informes varias horas antes de las reuniones informativas–, me ordenaron que no entregara los informes sino literalmente minutos antes de que comenzaran las reuniones informativas. Al final de cada reunión, Germain Denis recogía él mismo los informes o, si no lo hacía, me llamaban y cuanto abandonaban la sala yo iba y los recogía, para devolverlos y guardarlos en la caja fuerte de Denis.
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Kealey: Simmonds –comisionado de la Real Policía Montada de Canadá y un hombre honorable– no era el tipo de comisionado de policía que Mulroney necesitaba. Porque Mulroney estaba autorizado para destruir el país y para destruir el país tenía que recaudar un fondo para financiar la separación de Quebec. Como sabemos, nombró a su amigo Lucien Bouchard para dirigir el proyecto: agregando una comisión del cinco por ciento a los contratos y poniendo a su equipo a salvo de la policía para que pudieran traficar con drogas, el fondo creció hasta tal punto que cuando dejó el poder había dinero suficiente para seguir jugando el juego desde la sombra.

Lo que tenemos hoy es el plan de Mulroney: un Partido Nacional de verdad, los Liberales, con el político más odiado de Quebec, Jean Chretien, a la cabeza. Después está Lucien Bouchard, que dirige la “oposición oficial” con el mayor bloque de separatistas que se haya visto nunca, y por último está Preston Manning, dirigente del Partido Reformista –una panda que dice, “nos vamos” y otros que responden, “iros a la porra”–.
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LA INTEGRACIÓN DE CANADÁ Y LOS ESTADOS UNIDOS
Kealey: Trama de una película: la acción tiene lugar a principios de los años 60. Dag Hammerskjold, el Secretario General de las Naciones Unidas, vuela entre países sobre la parte meridional del continente africano. Ha estado resolviendo disputas fronterizas causadas por la competencia en el acceso a depósitos minerales.

De repente, dos aviones de combate se acercan al avión de Naciones Unidas y, sin advertencia, lo derriban con misiles. Al día siguiente, la prensa mundial describe el acontecimiento como “un accidente”. (Aclaración: según las páginas web de las Naciones Unidas y del Premio Nóbel podemos leer lo siguiente: “su última crisis llegó en septiembre de 1961, cuando, al llegar a Leopoldville para hablar de los detalles de la ayuda de las Naciones Unidas al gobierno congoleño, se enteró de que habían estallado hostilidades entre tropas Katanga y las fuerzas no combatientes de las Naciones Unidas. Unos días más tarde, en un esfuerzo por asegurar un alto el fuego, se marchó en avión para reunirse personalmente con el presidente Tshombe de Katanga. En algún momento de la noche del 17-18 de septiembre, el Secretario General y las quince personas que le acompañaban fallecieron cuando su avión se estrelló cerca de la frontera entre Katanga y Rodesia del Norte. No se conocen todos los detalles del accidente. Para saber la verdad de la historia verdadera, siga leyendo esta entrevista, por favor).
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Entre las miles de páginas de documentación que hemos acumulado a lo largo de once años de investigación, se encuentran varias entrevistas con las personas que participaron de forma activa en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Su papel a la hora de desenmascarar la trama sucia ha sido fundamental y nos ayudó a parar en seco los planes de la élite que pretendía desmantelar Canadá y hacerse con su recurso natural más importante: el agua.
Entrevista 1
Esta entrevista se hizo con Shelley Ann Clark*. La señora Clark tuvo un papel fundamental en las negociaciones de Comercio Libre de 1987/1988 en las que se trocó en secreto el futuro de Canadá.
*Los lectores que conozcan la Hoja de Ruta de Puesta en Práctica (Implementation Steps Chart, como es conocida en inglés) que Shelley Ann Clark (implicada al más alto nivel en las negociaciones del Acuerdo de Libre Comercio entre Canadá y Estados Unidos) reproducida de memoria, detallando los pasos que llevaron al compromiso para la construcción del Grand Canal y, en última instancia, a la Unión Continental, recordarán que predijo la admisión como banco de American Express en Canadá, para manejar la financiación del inmenso proyecto Grand Canal. Pues bien, este paso ya es un hecho en Canadá.

Elenco de personajes: los protagonistas
GLEN KEALEY: es el antiguo agente comercial de la ciudad de Hull (Quebec) que descubrió el sistema de crimen organizado y corrupción controlado por el gobierno del anterior Primer Ministro Mulroney, con la complicidad de la Real Policía Montada Canadiense, la Fuerza Nacional de Policía de Canadá y el sistema judicial.
En 1986, el Ministro de Obras Públicas Rock LaSalle le pidió dinero a Glen Kealey a cambio del apoyo del gobierno para su proyecto; le pidió el pago de una comisión del 5% de todas las contribuciones del gobierno, además de un pago inicial de 5.000 dólares. Al investigar el asunto, Kealey encontró pruebas de la existencia de un enorme plan de sobornos y comisiones ilegales manejado y controlado directamente por la Oficina del Primer Ministro y una estrecha colaboración entre los Tories, los medios de comunicación y la policía. Kealey consiguió llevar ante los tribunales a 16 personas, incluyendo miembros del gobierno y de la Real Policía Montada del Canadá, acusados de prevaricación.
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